¿Qué es la felicidad? Según la Real Academia Española es “el estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien” [1]. Citando al psiquiatra Giuseppe Amara “es un arte personal de enriquecer el propio yo, el propio ser, con lo que nos ofrece la vida” [2]. Tenemos conceptualizada a la felicidad como el fin último, que condiciona nuestra realización como seres humanos.
La felicidad es considerada por muchos un fin inalcanzable. Los seres humanos tendemos a sentirnos míseros porque condicionamos nuestra felicidad a posesiones materiales y placeres efímeros. Según Albert Ellis, un terapeuta conductual americano, hay una tendencia humana a la crisis y al sabotaje, lo que denomina “conducta neurótica”; ésta incluye los comportamientos auto dañinos que nos alejan de nuestros valores y objetivos, en este caso, la felicidad.
No sabemos lo que queremos y nos dejamos llevar por falsas promesas de felicidad, en vez de preguntarnos qué es lo que buscamos en realidad: si es felicidad, o satisfacción y conformismo.
Creemos que la felicidad está en tener más, tener status dentro de la sociedad, nos preocupamos por asuntos triviales. Así, nuestra vida se vuelve superficial y mezquina, y nos sentimos incompletos. Esta es una costumbre conocida como ver “el vaso medio vacío en vez de medio lleno”; no apreciamos lo que tenemos y sentimos que lo que nos falta es lo que nos traerá la felicidad. Visto psicológicamente, es que la mente tiende por naturaleza a identificarse con aspectos negativos. Esto es, mortificarnos por aquello que no tenemos en vez de contentarnos y apreciar lo que sí tenemos.
Si aterrizamos esto en nuestro contexto actual, tiene su base en la idea materialista egoísta y en la incapacidad del ser humano para combatir el bombardeo de estímulos nocivos de su entorno. La creencia de que las cosas materiales nos traerán un bienestar duradero a prueba de los cambios internos y externos es falsa, y paradójicamente sobrevalorada aún cuando somos conscientes de que los objetos en este mundo van y vienen. Se requiere de una mente alerta para ver el “yo” que acumula más para sí mismo y no nos deja comprender el estado real de la felicidad donde se aprecia a la vida por el regalo que es en sí misma.
Sobre la felicidad, existen diversos estudios psiquiátricos y sociológicos, y se ha encontrado que existe una mayor propensión para ser feliz en los niños, y las personas de perfil económico bajo y medio, por su capacidad de asombro y de disfrutar las cosas sencillas de la vida [3].
Parece ser que la felicidad se forma por los pequeños momentos, de los detalles de nuestra vida cotidiana y, quizá, la podamos caracterizar por su capacidad para aparecer y desaparecer a lo largo de nuestra vida. Es un concepto que no es sólo alegría, sino que incluye también nuestros momentos de lucha, compromiso y dolor. No dependerá de lo que tengamos o no, sino de cómo decidamos reaccionar ante las situaciones que se nos presentan en la vida. La felicidad siempre ha sido y continuará siendo una meta y un misterio para los seres humanos si no tomamos conciencia sobre su verdadera naturaleza como algo inmaterial. No es el fin, sino el camino en sí.Citas Textuales:
3. Monte Fénix. http://www.montefenix.com.mx/index.php?option=com_content&view =article&id=102&Itemid=73
Fuentes:
Monte Fénix. http://www.montefenix.com.mx/index.php?option=comcontent&view= article&id=102&Itemid=73
Csikszentmihalyi, Mihaly. Aprender a fluir. Barcelona: Kairós, 1998.
Matthews, Andrew. Por favor, sea feliz. México D.F.: Media Masters Publishers, 1994.

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